El día onomástico de San Juan Bautista, 24 de junio, constituye el hito o ápice festivo del solsticio de verano. Este santo goza de amplia popularidad en la tradición cristiana y capitaliza las celebraciones que giran en torno al día más largo del año, el 21 de junio, fecha que marca además la culminación de un ciclo de cosecha y anuncia cambios climáticos. En la Venezuela colonial, los grandes hacendados y las autoridades civiles y eclesiásticas daban una tregua en esa fecha a los esclavos negros para que tocaran sus tambores, entonaran sus cantos y bailaran bajo la figura de San Juan sin prever que se gestaría una de las más importantes tradiciones afrovenezolanas. Eran tres días -víspera, día y encierro de San Juan- durante los cuales los esclavos vivían la ilusión de la libertad. Con el transcurrir de los años se consolidará entre los descendientes de los esclavos africanos una fuerte y variada tradición alrededor de San Juan Bautista. El repertorio musical de evidente raíz africana, abarca cantos "a capella", toques procesionales y diversos golpes de tambor.
En los estados Aragua, Carabobo y Yaracuy se entonan unos cantos "a capella" que denominan localmente Sirenas, cuartetas octosílabas alternadas entre varios solistas. También se ejecuta en esta zona un toque procesional que lleva por nombre Sangueo.
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martes, 8 de abril de 2008
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